martes 22 de enero de 2019 - Edición Nº384
Gaceta Fueguina » Provinciales » 10 ene 2019

Sociedad

Falleció el rosarino que lideró la defensa antiaérea durante la Guerra de Malvinas

Hugo Maiorano tenía 76 años. En 1982 sus jefes le ordenaron quedarse en el continente, pero logró persuadirlos y se fue a las islas al frente de 62 hombres.


El rosarino que lideró la defensa antiaérea de Puerto Argentino durante la Guerra de Malvinas, el comodoro Hugo Alberto Maiorano, falleció ayer en esta ciudad a los 76 años tras padecer una pancreatitis. Tenía 40 años cuando se convirtió en uno de los hombres clave que permitió que la pista de aterrizaje de las islas permaneciera operable a lo largo de todo el conflicto bélico, a pesar del incesante bombardeo inglés. Sus tres hijas, su esposa, sus nietos y una gran cantidad de amigos y camaradas lo despedirán hasta las 10 de hoy en la cochería Caramuto. En su extensa foja de servicios se anotan la Jefatura de la Base Aérea Naval de Mar del Plata, la agregaduría militar en Washington (EEUU) y la subdirección del Liceo Aeronáutico Militar de Funes.

Maiorano estuvo al frente de un grupo de 62 hombres durante la guerra y hace dos años, en una nota que publicó La Capital y de la cual se reeditan aquí algunos fragmentos, no dudó en admitir que su mayor orgullo fue haberlos traído de regreso a todos con vida.

Suplicó ir al conflicto luego de que sus jefes le habían ordenado que permaneciera en el continente. Hacia allí partió la madrugada del 5 de abril de 1982. Regresó tres meses después junto con otros prisioneros a bordo de un buque inglés que amarró en Puerto Madryn. De allí lo trasladaron en avión hasta Comodoro Rivadavia, donde pudo llamar a su familia por teléfono (créase o no, previa firma de formulario para que le descontaran la llamada del sueldo al mes siguiente) para tranquilizarla.

El mismo contó a un portal que recopila historias de Malvinas (www.3040100.com.ar) lo que fue el primer bombardeo que le tocó padecer en Malvinas. Fue el 1º de mayo. "Un Vulcan (bombardero pesado de los ingleses) que viene desde la Isla Ascensión y que se reabasteció de combustible en el aire para volver a destino acaba de descargar bombas de 500 kilos sobre el aeropuerto. El ruido es atronador, el aeropuerto se convierte en un verdadero aquelarre. Las bombas explotan cada cinco minutos. La última estalló a las ocho de la mañana. Todo se me presenta como un grotesco ballet, es la coreografía de un demente sobre un enorme escenario. Los que estamos en el puesto de Comando tenemos suerte, una bomba estalló a 50 metros de nuestro refugio sobre un montículo de tierra que sobrepasa la altura del techo. Sentimos los golpes de los enormes pedazos de tierra que caen sobre el techo pero nada se destruye", narró en primera persona.

Maiorano, en su departamento cuando dialogó con La Capital en 2016. 
Maiorano, en su departamento cuando dialogó con La Capital en 2016.

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