lunes 16 de diciembre de 2019 - Edición Nº712
Gaceta Fueguina » Nacionales » 9 ago 2019

Sociedad

El desafío de ser una mamá emprendedora

Vanina Schaab es la protagonista de la historia emprendedora del día. Fundadora de "UNGUI, inspiración Montessori", cuenta los secretos de ser una mujer todoterreno.


“Emprender para ser. Sin dudas es la premisa con la que llevo adelante este proyecto que hoy se convirtió en mi trabajo y pasión”. La frase de Vanina Schaab es la carta de presentación de “UNGUI, inspiración Montessori”, un emprendimiento para bebés y niños que se gestó durante mucho tiempo detrás de un escritorio ajeno entre papeles y números y hoy transita su primer año de vida.

Desde lo que alguna vez fue su habitación de soltera, hoy, convertida en el Unguitaller, como le gusta llamar a la joven al que dice ser su lugar en el mundo, nace el diseño y la confección de cada objeto en tela, donde se bocetan los productos, se seleccionan los géneros, se colocan botones, se lijan y pintan piezas de madera para convertirse en arcoíris de construcción, mini juegos de cocina, encastres, juguetes blanditos, y finalmente se etiquetan, empaquetan y se dejan listos para viajar a cada hogar. “Todo se hace con la magia de la herencia de las abuelas y desde la máquina de coser de antaño” cuenta la mamá del pequeño Vittorio, quien aclara que “cada objeto tiene una razón de ser. Cada uno fue probado y comprobado en primera persona. No hay nada que no hubiésemos testeado antes en nuestra propia casa. Nada que no tenga una real utilidad”.

Un mundo de emociones

Ungui es también el desafío de emprender siendo mamá. ”Con el nacimiento de nuestro primer hijo, nos sorprendió una pequeña intervención quirúrgica que coincidía con mi regreso al trabajo y su inicio en el jardín maternal. ¡Todo un mundo de emociones, para alguien tan pequeñito! Así es que ante este conjunto de emociones compartidas, reaccionamos y accionamos como familia para tomar la decisión de acompañarlo y sin querer, fue el envión que me faltaba para comenzar este camino de emprender como nueva mamá 2.0”, relata Schaab.

Al contrario de lo que sucede habitualmente, encontrar el nombre de la marca resultó una tarea sencilla para Vanina. “Ungui, fue uno de los primeros sonidos que apenas comenzando a balbucear pronunció mi bebé, y así, casi sin darnos cuenta, en familia y casi anecdóticamente, encontramos el nombre para que toda ésta vorágine tome identidad”, repasa.

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Nadando en contra de las grandes marcas que dominan el mercado de productos para “peques” y con opciones para todo gusto y bolsillo, Ungui ingresa en un segmento consolidado “intentando vencer barreras en un público naturalmente exigente”, confiesa la emprendedora.

El desafío es grande. “Inmenso”, reconoce ella. “Coordinar los tiempos del emprendimiento y de un nuevo integrante en la casa, más que un desafío, parecería esos juegos de escape en vivo, pero sin ninguna pista para poder salir. ¿Misión imposible? CERO. Misión posible”, aclara y recuerda que cuando decidió materializar Ungui, “todavía mi bebé era pequeñísimo y como todo bebé, lógicamente, súper mami dependiente, así que con la licencia de maternidad más que finalizada, comenzamos a nadar el ‘sin goce de sueldo’ como para que tirarnos a la pileta sea aún más motivador. Porque si hay algo motivador en este mundo, es la incertidumbre. Y si algo puede superarlo, es la maternidad”, dispara Vanina.

Dicen que con cada bebé, nace una madre. Esa maternidad de la que no se habla, que atraviesa y moviliza. “La maternidad que te rompe en mil pedazos y te rearma para salir al mundo después de haber nacido de nuevo. Y porque no un emprendimiento. Ungui se gestó durante años en mi cabeza con la comodidad de un puesto laboral remunerado, y los -no tan cómodos pero- largos viajes en colectivo durante jornadas maratónicas de más de 16 horas fuera de casa”, rememora Schaab.

“Hoy en día somos muchas las que podemos y optamos por este modo de vida de ser mamá emprendedora. Donde vivimos en un eterno caos. Donde nos rompemos y armamos todos los días. Donde no paramos de buscar la mejor versión en cada cosa que hacemos y dejamos el corazón en cada paso. Así nacen miles de emprendimientos con productos que si miramos bien siempre, por más chiquito que sean llevan una etiqueta que dice ‘hecho con amor’”, reflexiona la joven y sigue: “porque hay mucha verdad en esto. Porque no es sólo un cliché. Es el reflejo de la intensidad del emprendedor. Es amar lo que hacemos porque nos empodera. Y nos deja estar. Y criar”.

Ungui se convirtió en un espacio libre para comunicar una forma de crianza en la que Vanina cree fuertemente. La gente, además de recibir y aceptar a la marca, la potenció, a través de cientos de comentarios positivos que transitan las redes de boca en boca. Ella tiene la teoría que las tribus de madres no siempre se encuentran donde uno espera, “sino que a veces lo encuentran a uno”, y que “hay tantas formas de criar como madres en el mundo, que podemos alzar nuestra voz, hacer toda la catarsis que necesitemos, y siempre vamos a encontrar un abrazo virtual del otro lado”.

“Creo fuertemente que emprender durante el puerperio puede ser lo más intenso y acertado de la vida. Por lo menos en la mía. El desafío es lograr combinar todo esto junto, al mismo tiempo y saber que el perfecto equilibrio no existe, que lo que funcionó ayer, puede no ser el éxito de hoy, y por supuesto tampoco el de mañana. Es estar en constante movimiento y saber adaptarse. Por eso es que maridan tan bien el criar y emprender”, concluye Vanina.

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